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Tecnología

Profesorado de Tecnología

Profesorado del Tercer Ciclo de la Enseñanza General Básica y de la Educación Polimodal en Tecnología.

Perfil del egresado:

El Profesor de Tecnología estará formado para ejercer la docencia en Tercer Ciclo de la EGB y Nivel Polimodal. Adquirirá los conocimientos científicos que asisten a la Tecnología, sus métodos propios y las características específicas de los diferentes sistemas técnicos y organizacionales. Estará en condiciones de formular situaciones problemáticas y facilitar soluciones alternativas en el campo tecnológico. Desarrollará la actitud de reflexión sobre las transformaciones de la Tecnología y la implicancia sobre la práctica docente. Desarrollará la actitud de reflexión sobre su propia práctica y mostrará disposición para modificarla, si fuera necesario. Participará en equipos de trabajo con un sentido crítico, cooperativo y autónomo, aceptando otras opiniones con criterios de amplitud y flexibilidad. Asumirá un fuerte compromiso social que lo convierta en motor de transformaciones sociales, a fin de contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad en la que desarrolla sus actividades. Asumirá una actitud de respeto y tolerancia frente a lo diverso, lo diferente y lo multicultural.

Fundamentación de la Carrera:

Por qué enseñar tecnología

En la cotidianidad de nuestra vida contemporánea, la tecnología influye de manera total en los aspectos más diversos de la cultura, afectando de manera sistemática al conjunto de valores y conocimientos. De manera progresiva desde la Revolución Industrial, se ha acelerado el ritmo de artificialización de la vida del hombre, impregnando la tecnología todas sus actividades de forma casi absoluta, por lo que ningún sujeto puede tener actitudes pasivas ante esta realidad. Es imprescindible que la educación la asuma y no la ignore, porque de cualquiera de las dos maneras la tecnología no estará ausente, sólo que en el primer caso la actitud es positiva y en el segundo el individuo queda expuesto a los efectos incontrolables de su propia acción sin capacidad de respuesta. Este desarrollo de la tecnología ha modificado los procesos de producción y de consumo, y consecuentemente las competencias que los individuos necesitan desarrollar para incorporarse activamente a la sociedad. La escuela no prestó atención a estos cambios, manteniendo una inercia conservadora que ha tendido a alejarla de la realidad cotidiana, la enseñanza de lo tecnológico permitirá desarrollar sujetos capaces de desenvolverse en el contexto cambiante que impone la actual revolución científico-tecnológica, lo que cobra particular importancia en la EGB 3, como ciclo terminal de la educación obligatoria, que debe brindar la posibilidad del acercamiento del alumno al mundo del trabajo, y en el Nivel Polimodal donde la articulación con los T.T.P. adquiere singular importancia en las diferentes modalidades, sin dejar de tener en cuenta que en este nivel también hay una finalidad propedéutica que debe ser acompañada e integrada por la Educación Tecnológica. Por eso decimos que debe ser común, general y básica: común porque es parte de la cultura compartida por toda la sociedad, general porque su objetivo no pretende la obtención de saberes específicos porque no tiene intención de formación profesional, y básica porque es un dominio del conocimiento imprescindible, como lo fue y es el dominio de la lectoescritura, para la comprensión del mundo. Tiene esta transformación dos paradigmas: uno que podemos llamar disciplinar, que define y caracteriza los campos de conocimiento, y otro paradigma relacionado con el mundo del trabajo y sus demandas concretas, y que deben ser conciliados, y en el que la educación tecnológica aparece como un articulador eficaz en tanto sea sustentada por un enfoque integrador.

Educación Tecnológica

La educación tecnológica irrumpe en nuestro sistema educativo como un área de aprendizaje nueva, junto con el proceso de transformación que se desarrolla a partir de la sanción de la Ley Federal de Educación. Su aparición ha llenado de incógnitas, temores y dudas a los docentes, lo que no deja de ser una paradoja, porque plantea el desconocimiento de una realidad (la tecnología) que nos envuelve desde el primer minuto de vida; y si la escuela es una preparación para la vida, ¿cómo es que aquello que es parte inseparable de ella no estaba presente en la escuela? No es solamente la incorporación de contenidos lo que preocupa; los temas de tecnología aunque no en forma explícita, siempre estuvieron en la escuela. Es la concepción integral e integradora de los conocimientos con que la educación tecnológica permite la construcción de los aprendizajes, lo que da vuelta los métodos pedagógicos tradicionales, y aflige a aquellos docentes anclados en la inercia de una cultura escolar basada en la memorización y la mecanización de los procedimientos. Para comprender los fundamentos de la educación tecnológica el futuro profesor debe distinguir a al tecnología como un campo de conocimiento específico, en le que la aventura humana tiene una concepción trascendente. También averiguará su determinante influencia en la construcción de la cultura y por lo tanto de los modos de ver el mundo que tiene la tecnología, especialmente en nuestros púberes y adolescentes, y deberá internarse en los distintos sistemas que componen este campo disciplinar.

Concepción de los procesos de enseñanza y de aprendizaje

A parir de la transformación del sistema educativo, la tecnología se incorpora como un campo de conocimiento nuevo, con el que la educación en nuestro país deberá desarrollar sus experiencias particulares para las que será necesario explicitar previamente la filosofía pedagógica que las sustenten, si es que no se quiere caer en un empirismo hueco y materialista, vaciado de finalidades.

“Los C.B.C. de Tecnología para la Educación Polimodal propician avanzar en la formación de una cultura tecnológica básica, integral, crítica, ética y polivalente” y queda así definida claramente en nuestro sistema educativo, el propósito de la enseñanza tecnológica, concepto que va acompañado teleológicamente por el enmarque que la Ley Federal de Educación, refiriéndose a la educación integral (art. 6to), hace del hombre y la mujer considerándolos “personas que deben realizarse en las dimensiones cultural, social, estética, ética y religiosa, (…) guiados por los valores de vida, libertad, bien, verdad, paz, solidaridad, tolerancia, igualdad y justicia”. Interesa también definir epistemológicamente desde qué criterio se debe enseñar, teniendo en cuenta el actual contexto mundial “enmarcado por la cultura tecnológica que supone un modelo específico de conocimiento científico distinto del anterior”, del que es elemento decisivo “la posibilidad de aplicar creativamente lo que se sabe para operar la realidad”. No puede haber pensamiento divergente si no es en el ámbito de la libertad que surge del encuentro personal en un clima personal en un clima de “aceptación positiva incondicional”, al decir de Carl Rogers, totalmente opuesta a la uniformidad y a la rígida linealidad del pensamiento convergente. El ámbito de libertad debe ser creado por el educador, haciendo reconocer los límites en los que se puede crecer, paradojalmente como sucede con los actos típicos del hombre que es un ser paradojal por naturaleza. Límites que estarán determinados por el mismo ejercicio de la libertad que exige el ejercicio de la opción basada en la voluntad que va creando su propia perfección en el tiempo al ejercerla. El aula taller de tecnología, con la conformación de equipos en un ámbito de libertad para el trabajo, con respecto por la alteridad y aceptación de las diferencias que se manifiestan en pensamientos divergentes, promoviendo la autonomía del mismo desde una pedagogía dialogante en la que el análisis descriptivo (hacia el pasado) sea complementario y de apoyo para el desarrollo de los proyectos (hacia el futuro), y la información no reemplace, sino sirva al trabajo creativo y autoeducativo, se manifiesta como uno de los medios más eficaces para la aplicación de una educación personalizada. Una nueva carrera debe forzosamente generar un nuevo profesional de la educación, pero esto no será posible sin una filosofía que sustente la voluntad de cambio que manifiesta explícitamente la Ley Federal de Educación. En este sentido es importante que la estructuración de la carrera ofrezca una clara coherencia en sus contenidos acompañada por una práctica docente que forme profesores con autonomía crítica claramente renovadora de las prácticas tradicionales y con un criterio de integración disciplinar, sin la que no se puede hacer tecnológica y menos facilitar su aprendizaje.

Coordinador: Ing. Oscar Huerta

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